Volver a "de sentido común"

De sentido común: ¿”violencia de genero” o violencia generalizada?

La violencia, en cualquiera de sus formas, al igual que otros males individuales y sociales es un “síntoma”, es decir, algo parecido a la fiebre que puede denotar una enfermedad más profunda que se descubre mediante un buen “diagnóstico”. Los síntomas no se combaten directamente sino que hay que atacar la causa que los ocasiona, aunque lleve más tiempo el tratamiento.

El diagnóstico de los males sociales  suele ser complejo, nosotros miraremos una posible causa desde donde se puede generar la violencia, especialmente mirando el proceso de educación de los niños y jóvenes por parte de su familia.

Salvando las distancias - ya que el ser humano es un ser libre y responsable de sus actos- nos puede iluminar lo que decía un entrenador de perros acerca de los dos casos en los cuales el animal se puede volver violento y  morder a su dueño: como reacción, cuando es violentado o  para imponerse cuando el dueño es demasiado benévolo con el. De modo similar una persona se puede volver violenta porque recibió mucha violencia, especialmente en su niñez, sea física, psíquica o moralmente hablando,  o también –aunque esto sea más sutil de diagnosticar -porque se acostumbró a que le dieran todo y cuando no tiene lo que quiere usa la violencia para conseguirlo porque se cree “dueño” de las personas y las cosas. Dejo al lector la ejemplificación de cada una de estas dos posibilidades…

Hacer un buen diagnostico (ir a las causas) es clave en el plano individual y también social, eso nos da la posibilidad de que el “tratamiento” sea efectivo a largo plazo ya que no hay curaciones mágicas. Aquí nos encontramos con un dilema: no queremos los “síntomas” de la enfermedad (violencia, inseguridad… etc) pero ¿queremos realmente hacer el tratamiento adecuado y atacar las causas?, como suele suceder en el plano personal también sucede el plano social, porque resulta que ciertamente no queremos padecer esos males pero somos contradictorios (por no decir hipócritas) cuando – como sociedad – algunas veces fomentamos directamente la violencia siendo violentos con los demás o indirectamente cuando “animalizamos” a nuestros niños y jóvenes para que vayan irresponsablemente tras su instintos y pasiones “consumiendo” todo lo que sienten o deseen; cuando no les enseñamos a saber esperar, a sacrificarse por algo, a obedecer a los que tienen “autoridad” sobre ellos, cuando les hablamos de sus derechos y no de sus obligaciones, cuando les enseñamos que todo es relativo, que no hay reglas “objetivas” que respetar, que cada uno puede hacer de su vida “libremente” lo que quiera sin atenerse a las consecuencias… y -para colmo - cuando alguien nos muestra que por esto “el perro” nos muerde ¡lo tratamos de exagerado!. Pongámonos de acuerdo como sociedad…

Nuestro Señor Jesucristo no da su paz que es un antídoto poderoso frente a la violencia. Si la persona recibió violencia  puede sanarse mediante el perdón. Si le faltaron los límites puede  - mediante una caridad generosa y sacrificada – buscar el bien de los demás y olvidarse un poco de sí mismo dejando de lado el narcisismo y el egoísmo. Además enseñó a combatir la violencia  con la certeza de que la verdad y el bien se terminan imponiendo por sí mismos, sin caer en la tentación de dejarse arrastrar y contagiar por ella, como reza el salmo 36: …”Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará: hará brillar tu justicia como el amanecer; tu derecho, como el mediodía. Descansa en el Señor y espera en él, no te exasperes por el hombre que triunfa empleando la intriga: cohíbe la ira, reprime el coraje, no te exasperes, no sea que obres mal; porque los que obran mal son excluidos, pero los que esperan en el Señor poseerán la tierra”.

 

P. Héctor Albarracín

 

Volver a "de sentido común"